Los disfraces del presidente
Publicado el 6 septiembre, 2010 2 comentarios
Juan Manuel Santos es un camaleón. Muy fiel a su deseo de no ser imbécil (en sus iluminadas palabras), es un hombre que ha cambiado de imagen radicalmente durante este año.
Al iniciar la campaña, y cuando sentía que su triunfo era cuestión de tiempo, intentó distanciarse ligeramente de Uribe creando una campaña centrada en Santos, el candidato de color naranja. Grave error, a los colombianos parecía gustarles más el color verde, y Juan Manuel, el político de colores difusos, se asustó.
Colombia quería a Uribe, y Santos comprendió que era tiempo de cambiar. Erradicaron el naranja de la campaña y pegaron una gran U en todos los afiches. Ahora Santos era un candidato digno de la coalición uribista: pícaro en sus metodos, hóstil en sus confrontaciones a los demás candidatos, y un poco ambigüo en sus propuestas. Luego fue cuestión de sentarse a ver como Mockus caía en el juego de ser político y destruía su propia campaña.
Ese Juan Manuel me daba miedo, porque era la viva demostración de que el fin justificaba los medios. A partir del 7 de agosto él iba a ser el nuevo dueño, así la gente no lo haya elegido a él sino a Uribe.
Inesperadamente, al menos para quien escribe, se presentaría otro cambio de imagen más. Después de la primera vuelta, cuando ni Mockus se creía el cuentico de que si lo soñamos, lo logramos, Santos cambió. Se presentó como un hombre conciliador, abierto al diálogo, modesto en sus ideas y sus metodos. ¡Logró que Antanas pareciese un arrogante y resentido agresor!
Después fue nombrado presidente, y el disfráz de Uribe terminó en la basura –por ahora- . En menos de un mes de gobierno demostró que no compartía los metodos de su antecesor. Nombró ministros competentes (con la excepción de Rivera, el reconocimiento necesario a Uribe); va encaminado a mejorar las relaciones con Venezuela y Ecuador; se sentó con las Cortes en una genuina señal de respeto y respaldo a sus labores; dejó de criminalizar a los opositores y, en el cambio más sorpresivo, se sentó a conversar con ellos. ¡Hasta moderó ligeramente su mano dura para abrir el espacio de un diálogo con las FARC (que ellas lo hayan cerrado con su violencia es cuento aparte)!
Con este nuevo disfráz, el de presidente competente, Juan Manuel cambió el tono del país y abrió una puerta para dejar a un lado la Colombia polarizada. ¿Será esta la presidencia donde se debatan, por fin, las ideas y no las personas? Eso depende de nuestro presidente, y del comportamiento de los congresistas miembros de su coalición –sobre quienes aún hay dudas-.
Juan Manuel se ha ganado el beneficio de la duda. Sin embargo, y la historia es testigo, con él nunca se sabe. Amanecerá y veremos.
Antes de que te vayas para siempre
Publicado el 5 septiembre, 2010 2 comentarios
Quiero que te calles,
que se te olviden las palabras
que no recuerdes como articular coherencias.
Quiero que tu lenguaje se vuelva suspiro,
que hables en gemidos.
Quiero que tu mente se desconecte
y tu cuerpo viaje a través de mi.
Quiero que regreses, un momento,
uno que dure la eternidad.
Y que por ese momento juguemos,
como dioses,
a crear mundos teñidos de pasión,
dónde la ilusión de tenerte se esfume,
y la sombra memorice tu silueta,
así como hace mucho tiempo lo hizo mi corazón.
Discurso de grado (Promoción 2008 Calasanz)
Publicado el 5 septiembre, 2010 Deja un comentario

Por Juan Carlos Rincón Escalante
En muchas ocasiones pensábamos sobre este momento, siempre con la certeza de que se encontraba en un futuro muy lejano y que no llegaría pronto. Lo mencionábamos con cautela y mucha curiosidad. En nuestra garganta se formaba un pequeño nudo y la nostalgia nos invadía, incluso sentíamos temor. Sin embargo, el tiempo parecía eterno.
Pero ahora llegamos a la conclusión de que incluso la eternidad tiene un límite. El tiempo, en su afán de ser tan puntual, nunca se detiene; no deja espacios para suspirar ni para mirar atrás. Todas las fechas llegan, se viven y, con la misma determinación, se alejan. No hay nada que podamos hacer para cambiarlo. Por eso, ante ustedes, tengo el melancólico orgullo de decir las palabras que por tanto tiempo hemos añorado y evadido: este es el final.
Con las estrellas en el firmamento recordándonos que aun hay mucho camino por recorrer, atravesaremos por última vez esas puertas que nos han visto crecer; esas mismas que, durante muchos años, nos han dado la bienvenida a incontables experiencias, nos han esperado abiertas para que hagamos de este más que un colegio; esas puertas han sido testigo de cómo convertimos este lugar en nuestro hogar.
Parece que el viento nos susurra todo lo que hemos vivido. Con su aliento nos recuerda cada una de las maravillosas personas que hemos conocido. Si miran a su alrededor, encontrarán rostros familiares, amigos incansables y compañeros que siempre estuvieron dispuestos a darnos una mano, a levantarnos en nuestros momentos más oscuros.
Sí, gracias a estas paredes que hoy nos resguardan, todos hemos conocido la verdadera amistad, esa que nos acompañará hasta la muerte, y más allá si es necesario.
Línea jurisprudencial sobre la consulta previa a comunidades indígenas en Colombia
Publicado el 2 septiembre, 2010 15 comentarios
La siguiente es una línea jurisprudencial de las decisiones adoptadas por la Corte Constitucional colombiana en el caso de la consulta previa a las comunidades indígenas. Está actualizada hasta mayo 20 de 2010, así que mi consejo sería que revisen en caso de que se hayan presentado nuevas decisiones.
La estamos publicando bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Colombia.
Si prefieres leerlo en formato PDF: [Oprime aquí]
Protección a la consulta previa: derecho fundamental de las minorías contra el interés colectivo
Presentado por:
Camilo Millán, María Isabel Niño, Juan Carlos Rincón, Paula Rojas Fajardo
En este ensayo vamos a presentar un estudio de la línea jurisprudencial de la Corte Constitucional con respecto a la protección de la consulta previa en las comunidades indígenas.
La línea ha sido bastante uniforme en la idea de que es necesaria la protección de este derecho para garantizar la integridad de las comunidades indígenas, y a pesar de unas pocas (muy pocas excepciones), la jurisprudencia de la Corte se ha movido hacia la ampliación de la protección de este derecho.
Para nuestro estudio hemos seguido el siguiente orden: (1)Expondremos las conclusiones de la Corte con respecto al tema y las diferentes tensiones que se han visto resueltas; (2)luego empezaremos el recuento de la jurisprudencia desde la fundadora de línea (T-428/92) hasta la sentencia más importante en la línea (SU-383/03), espacio de tiempo en el cual, como expondremos, estuvieron presente un par de tensiones que fueron resueltas por aquella sentencia hito; (3)demostraremos cómo se unificó la jurisprudencia y las sentencias que han reiterado la posición mayoritaria de la Corte; (4)hablaremos de los pocos salvamentos de voto que se han presentado en una línea que ha sido poco cuestionada (a comparación con otras); (5)para finalizar dando una conclusión sobre la posición de la Corte y exponiendo una preocupación que le queda al grupo con respecto a la protección de este derecho fundamental.
Empecemos, pues, con el estudio de la línea.
Diary of a wimpy kid
Publicado el 17 agosto, 2010 Deja un comentario

Quiero conocer, y si se puede, trabajar con Chloë Grace algún día. Es la mejor parte de Kick Ass, y su Hit Girl es genial. Es la clase de actriz que crecerá en talento y belleza con el pasar de los años, ¡marquen mis palabras! Fue por ella que me interesé en Diary of a wimpy kid (¿están empezando a notar un patrón en mi elección de películas?), y mi primer queja es que ella no sale lo suficiente.
El título de la película no tiene traducción oficial a español (al menos no descubrí una en una googleada rápida), y no es fácil hacerlo pues wimpy significa muchas cosas. Wimpy es una persona que aparenta ser débil, o tener poca confianza en sí mismo. En el caso de la película, se refieren a un chico poco popular en la escuela.
Diary es una película sencilla y sin muchas pretensiones, de esas que sirven para pasar el rato sin pensar mucho. Mi recomendación, si deciden verla, es que lo hagan dejando a un lado el cínico que todos llevamos dentro. Es una película de niños en cuanto a inocencia, y por eso hay que verla así, inocentemente, aceptando los personajes que nos proponen sin mucho cuestionamiento.
(500) Days of Summer
Publicado el 13 agosto, 2010 8 comentarios

Summer es un nombre precioso; hechizante. Díganlo en voz alta, lentamente, alargando la palabra. Los espero, no hay afán. ¿Cierto que es muy sabroso? En mí, además, el nombre evoca imágenes. Cuando pienso en Summer, pienso en una mujer especial. Pienso en mi Summer.
En español no funciona tan bien. Verano. Es un nombre peculiar. ¿Conocen a alguien que se llame así? No me parece que suena tan rico como en inglés. En fin.
(500) Days of Summer, o (500) Días con ella, es una de mis películas favoritas. Es la única película que he comprado sin haberla visto antes. De hecho, con ella inauguré mi colección de BluRays. A la película llegué gracias a un enamoramiento obsesivo por Zooey Deschanel. Nunca me había pasado algo similar con una mujer tan ajena a mi mundo. No suelo desarrollar pasiones por artistas ni gente famosa, pero cuando escuché cantar a Zooey y la vi, quedé flechado. Pasó, por supuesto, esa clase de obsesiones no se pueden cultivar, pero sigo muy de cerca su trabajo (tengo los dos discos de su banda, She and Him), y me enamoré de ella cuando estaba a punto de salir (500) Days of Summer.
Lo primero que encontré de ella y la película fue este video, filmado como un extra, donde utilizan una canción de Zooey para recreer una entretenida escena. Véanlo con calma, no arruina nada de la película.
Luego observé el trailer, y algo por dentro despertó. Esta es la película que me hubiese encantado escribir, recuerdo haber pensado.
A partir de este momento voy a mencionar puntos importantes en la historia de la película. Si no la has visto y pretendes hacerlo, te recomiendo que no sigas leyendo. (500) days of Summer es una película que se disfruta más cuando se sabe poco de ella.
¿Quién es Juan?
Publicado el 10 agosto, 2010 Deja un comentario
¿Quién soy? Esa es una pregunta muy complicada que no puedo responder, pero les puedo dar unas pequeñas nociones.
Soy un estudiante de Derecho cuyo sueño era estudiar cine. De lo anterior podría deducirse que soy un hombre deprimido y frustrado que vio sus alas cortadas por la cruel realidad. No es así. Me gusta el derecho a tal punto que, incluso si no lo utilizo en mi vida, jamás me arrepentiría de estudiarlo. Es una carrera maravillosa que abre los ojos a realidades que usualmente están ocultas o disfrazadas. Pero no se preocupen, no estoy aquí para hablarles de Derecho, sólo quería dejar eso claro.
Mi sueño era estudiar cine -y, por cierto, lo es, hay tiempo para todo y para nada- porque es una pasión que nunca he dejado florecer lo suficiente en mí. Amo las historias, especialmente crearlas, y desde pequeño me encontré con películas que cambiaron mi forma de ver el mundo, mi forma de sentir. ¿Cómo no sentirse atraído por las posibilidades que el cine ofrece? Con un sentimiento que se provoque, una imagen que perturbe, una frase que emocione, o una buena comedia, estamos cambiando el mundo. Es en las historias, en como las contamos y como las personas las reciben y las re-interpretan, que se encuentra lo que nos une a todos como humanos. Compartimos sentimientos, pasiones, sueños. Compartimos cine.
Censurados: Cero no es objetivo
Publicado el 29 julio, 2010 Deja un comentario

En una ocasión, en el facebook de Censurados: Cero, me preguntaron que si no estábamos perdiendo objetividad al promover tan abiertamente las opiniones. En ese momento respondí lo que creo, y lo que tácitamente comparten quienes han estado trabajando conmigo en este proyecto: la objetividad es una utopía. Y una utopía peligrosamente engañosa.
Todo lo que «somos», hacemos y, más aún, comunicamos, está subordinado a nuestras experiencias. Uso una definición amplia de experiencias, en la cual incluyo los prejuicios (conscientes o inconscientes) y las convicciones, para referirme a ese paquete de opiniones que estructura la forma en que vemos el mundo. Todos tenemos diferentes formas de entender (Nietzche diría que no hay hechos sino interpretaciones) las situaciones, los debates, los conflicto morales, y por más que intentemos abstraernos de lo que pensamos en búsqueda de esa preciada objetividad, al final del día somos esclavos de ese paquete de experiencias que nos define.
Es por lo anterior que la objetividad, si bien es un noble fin, no deja de ser un sueño inalcanzable. Nuestra forma de ver el mundo se manifiesta incluso sin darnos cuenta. Puede estar presente en un signo de puntuación puesto de tal manera, o en la elección de un título para lo que reportamos. Les dejo como tarea comparar titulares de la misma noticia en El Tiempo y El Espectador para ver hacia que lado del asunto de inclina cada uno.
Creo que la mejor manera de aproximarse a temas tan complejos como los que se tratan en este y otros espacios es a través de la sinceridad y la transparencia. Admiro la sinceridad de un autor que dice «yo creo en a, b, c y d» por las razones»e, f y g», y luego pregunta «¿qué opinan ustedes?». De esta manera, quien lee puede tener una visión más amplia de la opinión expuesta, y, además, puede contrastar sus propias convicciones.
Ahora, por supuesto, surge un problema importante: las opiniones son construidas sobre hechos. La opinión de alguien sobre el presidente electo, por ejemplo, puede depender de si cree o no que los asesinatos extrajudiciales (falsos positivos) son su responsabilidad. El problema empieza en los hechos. ¿Cómo sabemos que los hechos que nos reportan los medios son objetivos?, ¿cómo sabemos que no persiguen una agenda política? ¿cómo sabemos que nos están contando toda la historia? ¿cómo conocemos lo que no ha sido desvelado?
Aprender es mejor que ganar
Publicado el 23 julio, 2010 1 comentario
Permítanme divagar un poco.
Al finalizar las elecciones logré llegar a una conclusión que había empezado a construirse desde el momento en que empecé mi carrera.
En los últimos dos años (el tiempo pasa y la vida no me alcanza…) me he encontrado con debates en todas partes. En lógica y retórica me enseñaron a hilar argumentos y, entre otras cosas, a identificar mentiras o argumentos tontos en los demás (falacias). No aprendí del todo, pero mi profesora logró expandir mi visión y me demostró que, al final, todos son puntos de vista.
Una de las lecciones más complicadas y dolorosas que viví consistía en destruir mis convicciones. En la universidad te demuestran, sobriamente, cómo esos argumentos que tenías endiosados en tu cabeza están errados, o no son poderosos. Cuando estaba en once me sentía feliz parafraseando a Nietzche y profesando que las convicciones son peor enemigo de la verdad que las mismas mentiras; en la universidad entendí a lo que se refería.
Y digo que es doloroso porque es sentir que te quedas sin piso. Me sentí humillado. Y cuándo volvía a armar nuevos argumentos, ésta vez un poco más fuertes, me volvían a demostrar que estaban incompletos. Después de vivir humillación tras humillación, y de ser atacado -con éxito- en el único lugar de mi autoestima que yo nunca había cuestionado, me di cuenta de que el proceso de humillación no era en vano, no era una simple tortura intelectual (porque, eso sí, jamás se burlaron ni me trataron mal, la humillación provenía de mi ego herido y de mis convicciones agonizantes). El constante enfrentamiento de argumentos y, más importante aún, la prevalencia del argumento más convincente (que en ocasiones era producto de una fusión de varios argumentos), tenía como fin enseñarme a debatir para aprender, no para ganar.
Para los próximos 4 años
Publicado el 20 junio, 2010 Deja un comentario

No me gusta Juan Manuel Santos. No me gustan sus métodos. No me gusta la gente que lo rodea. No me gusta la manada de políticos que sacrificaron su ideología para unirse a un gobierno de objetivos superficiales. No me gusta su picardía. No creo que su acuerdo de unidad nacional nos una. No me gusta que mienta en tonterías como lo de haber propuesto la zona de despeje. No me gusta la campaña que emprendió contra Mockus. No me gusta la actitud de «yo no fuí» que adquirió después de la primera vuelta. No me gustan sus «propuestas». No me gusta su falta de transparencia (como en el caso de sus nexos con la empresa encargada de manejar nuestras elecciones). No me gustan sus nexos con los grandes conglomerados de medios del país. No me gusta que haya sacrificado su imagen para resguardarse bajo una enorme «U». Dudo, muy a mi pesar, que sea la mejor opción para Colombia. Dudo, incluso, que sea una buena opción para el país.
No es una oposición por oponerme. No soy terrorista, ni político, ni un simple resentido. No desperdicio palabras con el simple propósito de quejarme y criticar.
No quiero que al gobierno entrante le vaya mal, eso sería querer que a Colombia le fuese mal, sería lo opuesto a lo que pretendo lograr con mis palabras, con mis argumentos, con mis pensamientos, con mis debates. Cuando me levanto, escribo, alzo la voz para que me escuchen y doy mi opinión, lo hago porque ese es mi aporte a construir una Colombia mejor, un mejor futuro para todos. Y si en este momento critico a Juan Manuel Santos y a su partido, lo hago porque genuinamente creo que el camino que nos propone no es bueno para Colombia.
Espero, de todo corazón, equivocarme. Me encantaría estar en cuatro años haciendo campaña por el hombre que arregló Colombia, que nos encaminó hacia una genuina unidad nacional, fundada en la prosperidad de nuestra democracia, de todos los colombianos. Aprovecho este espacio para desearle la mejor de las suertes a Juan Manuel y a su equipo. Compatriotas, no desperdicien el poder que se les ha otorgado, y no olviden la responsabilidad que tienen de trabajar para el pueblo, siempre con honestidad, transparencia y buena fe.
















