Adolescencia, depresión y falta de mujeres: la demanda contra Axe

Un ensayo para mi clase de Derecho Romano.

Adolescencia, depresión y falta de mujeres: la demanda contra Axe

Siendo honesto, en la pubertad no era un niño feo, pero había un par de características que me alejaban de la categoría de los agraciados. Mi nariz era de un tamaño poco proporcional al resto del rostro, y durante mucho tiempo estuve variando en las categorías de gordo y flaco, nunca un muchacho atlético, nunca un muchacho de los que paran tráfico.

Además, desde pequeño me formé como un niño silencioso y pensativo, tan pensantivo que por mucho pensar he dejado de vivir varios momentos importantes en la vida. Así que, como ya habrán deducido, no era un chico muy popular, y mi marcada tímidez era un defecto en la época de conocer chicas, y de empezar a salir en grupitos mixtos (amigas y amigos).

Fue durante este panórama que, en una tarde cualquiera, me encontré con una propaganda que anunciaba un producto llamado Axe. Lo que cautivó mi atención fue ver como mujeres extremadamente deseables (pónganle una falda y una peluca a un palo de escoba, y ya verán las ideas que le provocarán a un adolescente hormonal) perseguían al protagonista del comercial, quién usaba Axe.

Y entonces descubrí la gallina de los huevos de oro. No tenía la más remota idea de lo que era el producto, pero sí tenía algo muy claro: usar Axe era mi clave para conquistar a las mujeres más hermosas del planeta. ¿Quién necesita aprender a socializar cuando tiene un producto que hace todo el trabajo por uno? Humanidad, la pereza es tu mayor pecado.

Como imaginarán, compré el producto. Mi madre me explicó que se trataba de un desodorante para contrarestar esos curiosos olores que, hace poco, habían empezado a desprenderse de mis axilas. –Que berraquera- pensé yo –además de que me traerá un mundo de mujeres hermosas, va a eliminar ese molesto olor de mi cuerpo…que productazo

Pues ni tan berraquera, ni tan productazo.

Llevo cerca de 5 años utilizando productos Axe, y aunque debo admitir que estoy muy contento con la calidad de los desodorantes y los gels de baño, me siento vílmente engañado. ¿Dónde están mis mujeres? ¿Dónde están mis modelos? ¿Por qué ninguna de mis –santas- amigas se ha desenfrenado conmigo?

Con la decepción en el pecho y la soledad en…el corazón, decidí averiguar la posibilidad de entablar una demanda contra Axe por publicidad engañosa, es hora de que mi papi –el estado- se las cobre por mentirosos.

Me encontré, entonces, con el decreto 3466 de 1982, en cuyo artículo 14 se establece que “toda información que se dé al consumidor acerca de los componentes y propiedades de los bienes y servicios que se ofrezcan al público deberá ser veraz y suficiente” y que, por consiguiente, “están prohibidas(…)las marcas, las leyendas y la propaganda comercial que no correspondan a la realidad, así como las que induzcan o puedan inducir a error respecto de la naturaleza, el origen, el modo de fabricación, los componentes, los usos, el volumen, peso o medida, los precios, la forma de empleo, las características, las propiedades, la calidad, la idoneidad o la cantidad de los bienes o servicios ofrecidos.”[1]

A simple vista surgía un inconveniente para la demanda que deseaba: ¿acaso el atraer mujeres tiene algo que ver con la descripción –y el modo de venta- del producto como tal? ¿acaso Axe asegura que las mujeres vienen con el producto? ¿acaso existe algún tipo de mentira que sea legalmente aceptada –una especie de dolo bueno-?

Para entender más el contenido de la norma, me remití a la jurisprudencia, y encontré que el consejo de estado, en la sala de lo contencioso administrativo, tiene varias sentencias que clarifican el concepto de publicidad engañosa (y que, al final, destruirían mis esperanzas de demandar).

El consejo deja claro que el engaño debe buscar claramente que la persona cometa un error, en el sentido de que se modifiquen los precios, o el producto no sea lo que promete ser, o las rebajas impliquen la modificación del precio inicial. Por ejemplo, dicen claramente que “En términos de publicidad, es absolutamente engañoso e inductivo a error que los productos individualmente considerados tengan un precio determinado, pero en combo promocional, el cual supone un atractivo o incentivo al consumidor-en este caso uno gratis-éstos tengan un precio mayor o se cobren, pues el incentivo era la condición de gratuidad de uno de los productos.”[2]

Se refieren, también, a omisiones o falta de información en los empaques, o incumplimiento de promesas[3]. Y si bien es amplia la protección al consumidor, hay un límite en el cual los productores y comercializadores pueden empezar a exagerar de manera fantasiosa, pues hay cierta racionalidad que tiene que venir del comprador.

En palabras más sencillas: las agencias publicitarias, para llamar la atención del posible comprador, hacen asociaciones fantásticas (Red Bull te da alas, Halls genera un torbellino de frescura, Axe traerá un mundo de mujeres) que están permitidas y que deben ser comprendidas por el comprador. Lo que no pueden hacer estas empresas es mentir intencionadamente acerca de la calidad del producto, o de las promociones mediante el cual lo venden (decir que algo es gratis cuando no lo es), o de cualquiera de los puntos expuestos en el decreto 3466 de 1982.

Axe no incurrió en un délito al sugerir que sus productos mejorarían mis posibilidades de conseguir a la modelo de mis sueños, pues mi ser racional debió haber comprendido la diferencia entre producto y comercial.

Y, para ser sinceros, de grande he aprendido que un buen aroma, debidamente utilizado, puede lograr maravillas. Todo es cuestión de actitud.

[1] Decreto 3466 de 1982. Artículo 14. (negrilla agregadas por el autor)

[2] Consejo de Estado. Sala de lo contencioso administrativo. Sección Primera. Consejera ponente: María Claudia Rojas Lasso. Radicación número: 25000-23-24-000-2002-00689-01

[3] Ver Ibídem. Consejero Ponente: Rafael E. Ostau de Lafont Pianeta. Radicación número: 25000-23-24-000-2002-00225-01

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7 comentarios el “Adolescencia, depresión y falta de mujeres: la demanda contra Axe

  1. Muy Buen Ensayo, 🙂
    Demasiado… mmm… ¿Cómo lo digo?
    ¿Demasiadas “-santas- amigas”?… Casi me matas de risa…
    Aunque debo admitir que redactas genial… ¿Cómo le haces para mezclar temas tan triviales y personales con derecho? -> Tienes que Enseñarme!!!

  2. estoy muy de acuerdo, aunke la publicidad engañosa es tan conocido ya por todos tanto como el puñetero cambio climatico, a mi lo que me cabrea de todo esto es el lugar tan estupido en

  3. que nos dejan a las mujeres…pero que cojones insinuan que nos importa!!!!!me parece que los responsables de estas campañas de lo que menos saben es de mujeres…pero claro, no hay nada para vender como decirle,al consumidor en cuestion,lo que quiere oir….y por cierto, y sin animo de ofender a alecardona, pero corazon, iqual leyendo un par de libros redactas asi de bien, o al menos no te sorprenderia tanto alguien que sabe escribir….

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