Amor sin escalas (Up in the Air) y la filosofía del solitario

¿La recomiendo? ¡Sin duda! Es más, salgan a verla ya mismo, antes de leer mi opinión, es una película que hay que disfrutar sin saber mucho de ella.

Jason Reitman (Gracias por fumar, Juno) tiene la agradable costumbre de centrar sus películas en un protagonista poco usual. En Gracias por fumar (Thank you for smoking) humanizó y matizó la vida de un hombre encargado de defender a la empresa del tabaco; En Juno nos mostró lo difícil que es el embarazo adolescente, y logró que nos enamoraramos de su protagonista (la hermosa Ellen Page); Ahora, en su mejor guión hasta la fecha, nos introduce en la vida de un hombre contratado por diferentes empresas para encargarse de despedir a sus empleados, y que pasa la mayor parte de su tiempo en aviones y aeropuertos.

La vida de este hombre (George Clooney) es un resultado directo de su trabajo. Debe viajar constantemente, y por eso no tiene un lugar al cual llamar casa. Pero, no se dejen engañar, por más triste que puede sonar lo anterior, eso no es un problema para Ryan Bingham.

Cada quién se adapta a lo que la vida le pinta, y termina convenciéndose. Ryan lleva este pensamiento a un nivel superior: desarrolla toda una filosofía al respecto. ¿Cuanto pesa tu vida? ¿Cuanto pesan las personas que están en tu vida? ¿Cuanto pesa la compañia? ¿Cuanto pesan los compromisos? ¿Cuanto pesan tus bienes? ¿Podrías guardar todo lo anterior en una maleta y salir con ella? ¿o estás atascado gracias al peso de todo lo que tienes? Esa es la pregunta que nos hace el personaje.

¿Cuanto pesa tu vida? Imagina por un momento que llevas un maletín.Quiero que empaquen todas las cosas que tienen en su vida… empiecen por las cosas pequeñas. Los cajones, los armarios, las decoraciones, luego añadan cosas más grandes. Ropa, lámparas, su televisor.. él maletín se está poniendo muy pesado. Ahora vamos por cosas más grandes. Su sofá, su carro, su hogar… Quiero que lo pongan todo en el maletín. Ahora quiero que lo llenen con personas. Empiecen con conocidos ocasionales, amigos de amigos, compañeros de oficina…luego sigan con las personas en las que confían sus secretos más intimos. Sus hermanos, sus hermanas, sus hijos, sus padres, y, finalmente, su esposo, esposa, novio, novia. Los meten a ese maletín, sientan el peso de ese maletín. No se equivoquen, sus relaciones son los componentes más pesados de su vida. Todas esas negociaciones y argumentos y secretos, los compromiso. Entre más lento nos movamos, más rápido nos morimos. No se equivoquen, moverse es vivir. Algunos animales están hechos para cargarse los unos a los otros, para vivir simbióticamente. Estrellas amorosas, cisnes monogamos. No somos cisnes. Somos tiburones.

Es, por supuesto, la filosofía de un solitario, de un hombre que ha debido aprender a protegerse a sí mismo. Es la filosofía que todos buscamos adoptar en algunas ocasiones, usualmente dolorosas (cuando un amor nos abandona, por ejemplo).

Y suena agradable…¿no? Imaginen un mundo con responsabilidades pequeñas, un mundo sin cargar con tragedias ajenas, sin depender anímicamente de otra persona, sin tener que caer en formalismos y complaciencias, sin tener hogar. Teniendo como hogar el cielo, el mundo.

La película no se queda en esa filosofía, no habría historia para contar si se quedara allí. Introduce, magistralmente, dos personajes que van a buscar tumbar la filosofía de nuestro protagonista.

Una muchacha emprendedora e idealista (interpretada por la adorable Anna Kendrick), y una mujer (Vera Farmiga) que aparenta tener el mismo estilo de vida que nuestro protagonista, entran en la vida de Ryan y aquí es donde la película agarra una fuerza verdadera. No voy a contarles la historia, me parece injusto, lo que sí diré es que las conversaciones entre estos tres protagonistas nos dan una visión de la vida maravillosa. ¿Donde queda el amor? ¿Donde queda la libertad? ¿Hasta qué punto es deseable el compromiso? ¿Cómo nos protegemos del dolor? ¿A qué debemos darle importancia?

Todos estos temas se tratan de manera tan natural -y humana- que es imposible no comprender a los personajes. Porque, en últimas, son personas que están tratando de vivir la vida, de llevarla de la mejor manera posible, de moverse. No hay un camino correcto, hay muchos vuelos qué podemos escoger, y debemos aprender a disfrutar las veces en que nuestros caminos se cruzan.

Piensen, nos dice la película, en los momentos más alegres de nuestras vidas. ¿Estabamos solos? La vida es mejor con compañia.

Todos necesitamos un co-piloto, concluye.

Personalmente creo que hay que aprender a disfrutar los momentos, a valorar a las personas. Darles, en lo posible, alegría, y buscar nuestra alegría. Tendremos, en algún momento de nuestra existencia, que vivir solos, pero también vendrán momentos en que la compañía será inevitable. Y nos toca aprender a vivir los contratiempos que cada etapa trae consigo.

Amor sin escalas (Up in the Air) es una película agradable, inteligente, profunda, graciosa y muy humana. Jason Reitman se anota otro gran hit, y no se arrepentirán de haber invertido un poco de su tiempo en verla.

Veánla y me cuentan qué opinan. Los espero para hablar durante los créditos.

[Ella]

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Fotografías tomadas de Yahoo Movies.

Pueden descargar el guión de la película, gracias a True. Good. Beautiful., aquí (Formato PDF)

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