¡Sí Señor! (Yes Man) El cine del buen rato
enero 31st, 2010 § Dejar un comentario

¿La recomiendo? ¡SÍ SEÑOR! Pero con una advertencia: es una película que requiere dejar el cinismo a un lado y dejarse llevar por el esperanzador ambiente.
¿Para qué está el cine? ¿para qué se hace cine? ¿para entretener? ¿para generar conciencia? ¿para inspirar? ¿para manipular sentimientos? Yo creo, y estoy seguro de que estarán de acuerdo conmigo, de que cualquier excusa es válida para hacer y ver cine. El cine, el arte, al igual que la vida, tiene un poquito de todo. ¡Sí Señor!, con Jim Carrey y Zooey Deschanel hace parte del cine realizado para generar un buen rato, para que sentirnos bien.
Amor sin escalas (Up in the Air) y la filosofía del solitario
enero 29th, 2010 § Dejar un comentario

¿La recomiendo? ¡Sin duda! Es más, salgan a verla ya mismo, antes de leer mi opinión, es una película que hay que disfrutar sin saber mucho de ella.
Jason Reitman (Gracias por fumar, Juno) tiene la agradable costumbre de centrar sus películas en un protagonista poco usual. En Gracias por fumar (Thank you for smoking) humanizó y matizó la vida de un hombre encargado de defender a la empresa del tabaco; En Juno nos mostró lo difícil que es el embarazo adolescente, y logró que nos enamoraramos de su protagonista (la hermosa Ellen Page); Ahora, en su mejor guión hasta la fecha, nos introduce en la vida de un hombre contratado por diferentes empresas para encargarse de despedir a sus empleados, y que pasa la mayor parte de su tiempo en aviones y aeropuertos.
La decencia de Obama y su costo político
enero 22nd, 2010 § Dejar un comentario
Mi artículo más reciente en Censura20.com
Por Jkrincon
En mi familia la palabra “político” es grosería, una vulgaridad. Desde que tengo memoria me han dicho que los políticos son corruptos, groseros, unos depredadores desalmados que hacen lo que sea por mantener una imagen superficial. La política de ideales que vende nuestra educación elemental al hablarnos de democracia, me enseñaron, es puro opio para las masas, una ilusión.
Crecí y comprobé que, si bien no todos los políticos son despreciables, la política es un sistema que está diseñado para corromper. Nuestra democracia depende de besar c*los, sacrificar ideas, realizar favores y recibir dinero de dudosa procedencia que termina condicionando el plan a desarrollar una vez el candidato es elegido.
Y en Estados Unidos es lo mismo, incluso peor.
El sistema político es bipardista, es decir: o sós rojo, o sós azul, o sós nadie (con las contadas excepciones de unos cuantos independientes que logran llegar al congreso y a puestos inferiores).
A su vez, estos dos partidos son financiados por inversiones de cientos de empresas del sector privado, los denominados lobbyists. Es así como, por ejemplo, los republicanos reciben grandes donaciones de las empresas que apoyan el libre porte de armas, y los demócratas, ayudados por el millonario Al Gore, reciben donaciones de empresas del sector verde que necesitan un cambio en la política energética de USA para ver florecer sus negocios.
Las empresas pagan por la publicidad de los candidatos (la cual, eventualmente, se transforma en votos) para poder imponer su agenda una vez los políticos estén ejerciendo sus cargos. Siempre ha sido así, y parece que siempre será así.