Tu nuca sabor a lluvia

octubre 5th, 2010 § 2 comentarios

-Estoy muy dañada-

-¿Dañada? Es decir, ¿averiada?-

-Sí, dañada, averiada, broken, ¡como sea!- me respondió, impaciente y fastidiada. -¡Hay que ver las estupideces en las que te fijas!

-Me estoy fijando en ti-.

No clavó su mirada en mi, a pesar de que era lo que yo pretendía. Desde hacía ya un tiempo no era digno de sus azules mentirosos y desgastados. “Azul es mi color favorito, y ella es mi mujer favorita” escribí en mi diario cuando la conocí, hace ya muchas peleas.

-Sí, bueno, todos lo estamos…averiados, quebrados, dañados, deprimidos-.

Encendió un cigarrillo y suspiró. Le fastidiaba mi respuesta, que no le siguiera el juego. Odio que fume, me quitan las ganas de morder sus labios. No, miento, nada me quita las ganas de sus labios, ni siquiera el dolor que ha salido de ellos últimamente.

-Esto es lo que vamos a hacer…-su voz cambiaba de tono, ahora era dulce, serena -tú me vas a matar.

Llovía y ella apoyaba su humanidad desnuda contra la ventana. Observaba el vacío. Las gotas le salpicaban en el cuerpo, y yo las celaba porque la recorrían lentamente, disfrutándola, devorándola. ¡Que ganas de matarte a mordiscos, maldita!

-¿Cómo quieres que te mate?-

-Ahógame-

-¿En el olvido?-

-No seas güevón, con la almohada-

-No sería capaz-

-Mariquita. Pero supongo que tienes razón, es muy lento y tú te arrepientes con facilidad-

Me acerqué sigilosamente, aunque no importaba. Hubiese podido haber gritado todo el camino que ella no saldría de su trance. La lluvia la hechizaba, la enamoraba, más de lo que yo alguna vez pude hacerlo. Rodeé su cintura con mis brazos y besé su nuca. Amo su nuca, podría vivir en ella. Pero creo que la amo porque es la puerta de entrada, el inicio de un camino que pasa por su espalda y se enreda en su cintura.

-Empújame- susurró.

-¿Qué?-

-Empújame. Eso es rápido. Ya estás en posición. Sólo tienes que empujarme un poquito y caeré-

-Morirás-

-Seré feliz-

-No serás-

-Y aún así seré más de lo que soy hoy-

-No digas tonterías-

Sigue Leyendo.

Entre tanta desolación

octubre 1st, 2010 § 2 comentarios

Quería matar tu recuerdo quemando las cartas que me enviaste…pero todo lo hiciste por internet, así que quemé el computador.

Sí, no fue mi momento más brillante, pero ya no me quedan momentos brillantes. Ya sólo me queda nada, y un poquito de dolor. Sólo un poquito, el suficiente para extrañarte llorando.

Me da risa, porque todos me dicen que esto pasará, que vendrán tiempos mejores, mujeres hermosas, alegrías, y toda esa basura, pero no ha pasado. Y, honestamente, ya no me quedan ganas de esperar a que el tiempo y mi memoria se apiaden de mi corazón. Nunca he sido un hombre paciente, ese fue uno de mis problemas. Quería, y quería, y te pedía, y te pedía, y tú sólo me decías que esperara, que te diera tiempo, pero yo seguía presionando.

A veces pienso que es tu culpa. Bajaste mi guardia. Yo pretendía perderme por tus curvas una vez, y sólo una vez. Pero tú me hospedaste en tu corazón, y yo me amañé. Ese pedazo de cielo, de bondad. Fui feliz, y por eso estoy eternamente agradecido.

Pero partiste, tal y como lo prometiste. Y yo me quedé, con ganas de nada, buscando cartas para quemar, alimentando tu recuerdo con mis palabras.

Un pequeño relato

septiembre 25th, 2010 § 2 comentarios

El Kokoriko de la Avenida diecinueve con cuarta (?) es uno de los tantos locales que decoran ese caótico espacio de la ciudad. Se encuentra en la esquina de la cuadra, y desde allí se puede ver la manera en que buses, busetas, taxis, policías y carros particulares hacen maromas para no chocarse entre sí -y no matar a algún transeúnte-.

He almorzado allí los últimos dos miércoles. No he tenido mucha suerte con la comida, pero me encanta el ambiente del lugar. Unas enormes ventanas me permiten ver el caos de la 19 mientras me siento, cómodamente, a esperar mi almuerzo.

Todas las personas caminan rápido, serias, perdidas en sus problemas. El miedo, en algunos, es notable. Los estudiantes se aferran a sus mochilas, y sus ojos identifican los posibles asaltantes; los vendedores ambulantes gritan y se mueven para llamar la atención de sus posibles clientes; los indigentes ruegan por un minuto de atención; la policía patrulla descuidadamente.

Mis ojos, aquella vez, se concentraron en un señor. Tendría unos cuarenta años, y su perfil era amenazador. Trabajaba frente a Kokoriko, era el encargado de atraer clientes a un lugar donde vendían dulces y cigarrillos. Me asustó su ceño fruncido, y el hecho de que se moviera tanto de un lado para otro. Quiere atracar a alguien, pensé, y mi estado de ánimo cambió. Lo tensionante de vivir en Colombia es el estado de alerta que es recomendable tener. Desconfiar de todos es, en últimas, temerle a todos.

Sigue leyendo.

Aprender es mejor que ganar

julio 23rd, 2010 § 1 comentario

Permítanme divagar un poco.

Al finalizar las elecciones logré llegar a una conclusión que había empezado a construirse desde el momento en que empecé mi carrera.

En los últimos dos años (el tiempo pasa y la vida no me alcanza…) me he encontrado con debates en todas partes. En lógica y retórica me enseñaron a hilar argumentos y, entre otras cosas, a identificar mentiras o argumentos tontos en los demás (falacias). No aprendí del todo, pero mi profesora logró expandir mi visión y me demostró que, al final, todos son puntos de vista.

Una de las lecciones más complicadas y dolorosas que viví consistía en destruir mis convicciones. En la universidad te demuestran, sobriamente, cómo esos argumentos que tenías endiosados en tu cabeza están errados, o no son poderosos. Cuando estaba en once me sentía feliz parafraseando a Nietzche y profesando que las convicciones son peor enemigo de la verdad que las mismas mentiras; en la universidad entendí a lo que se refería.

Y digo que es doloroso porque es sentir que te quedas sin piso. Me sentí humillado. Y cuándo volvía a armar nuevos argumentos, ésta vez un poco más fuertes, me volvían a demostrar que estaban incompletos. Después de vivir humillación tras humillación, y de ser atacado -con éxito- en el único lugar de mi autoestima que yo nunca había cuestionado, me di cuenta de que el proceso de humillación no era en vano, no era una simple tortura intelectual (porque, eso sí, jamás se burlaron ni me trataron mal, la humillación provenía de mi ego herido y de mis convicciones agonizantes). El constante enfrentamiento de argumentos y, más importante aún, la prevalencia del argumento más convincente (que en ocasiones era producto de una fusión de varios argumentos), tenía cómo fin enseñarme a debatir para aprender, no para ganar.

Sigue divagando conmigo.

junio 19th, 2010 § Dejar un comentario

Me gusta recordarte mientras la brisa de medianoche intenta, frustrada, imitar tus caricias.

Whatever works

febrero 14th, 2010 § 1 comentario

(cc)=t4nsu

Whatever love you can get and give, whatever happiness you can filch or provide, every temporary measure of grace, whatever works.

Boris Yellnikoff en Whatever Works, de Woody Allen.

¡Cualquier excusa para celebrar el amor es buena! ¡Feliz San Valentín!

(:

octubre 10th, 2009 § Dejar un comentario

Si lo necesitas, seré tu caos -o tu tranquilidad-; diré las palabras que quieres escuchar -o te desengañaré por completo-; encarnaré el personaje que desees -tu mayor miedo, tu gran pasión, tu marioneta, tu titiritero- y tu voluntad se cumplirá…pero, después de qué me pidas fingir por el bien de tu sonrisa, no me pidas mi corazón, él no sabe actuar.

¿Qué entiendes?

agosto 7th, 2009 § 1 comentario

El arte no impone, sugiere.

[Jkrincon Out]

“Los caudillos no pueden ser dioses.”

julio 28th, 2009 § Dejar un comentario

Poco a poco sus palabras, que levantaban a las multitudes —confianza, terrorismo, seguridad democrática— se vuelven cascarones. Los incendios que prendieron su carisma se van apagando y la gente que se dejaba embargar por el odio o el amor ciego que fomentaban queda sin piso para sus improperios.

Entonces, poco a poco, llegan el vacío y la incertidumbre, que se tienen que sobrellevar, porque esa ha sido, ni más ni menos, la historia de la humanidad, que no aprende la lección: los caudillos no pueden ser dioses.

María Teresa Herrán en su columna Escarbando [El Espectador]

Todo es un juego.

junio 19th, 2009 § 6 comentarios

Game over

(cc)Thomas Hawk

¿Crees que al final de todo salga un letrero bien grande que diga GAME OVER?

No importa, sólo espero que no diga CONTINUARÁ…

¿Dónde estoy?

You are currently browsing the Inspirado/Intrigado category at Jkrincon.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.