Las últimas palabras.

Diciembre 11, 2009

Hace mucho no encontraba el tiempo necesario para escribir, y creo que soy víctima de ese abandono al espejo –porque, no sé si lo sepáis, pero el mejor espejo del alma son las palabras, escribir es como dibujar nuestro propio reflejo, sólo que un poco más elaborado-.

Las palabras, que antes nacían como crías de conejos, encuentran hoy problemas para lograr que unas cuantas letras se junten, voy a paso de tortuga, según parece, el tiempo deja estéril hasta a las palabras…¿habrán inventado el viagra para los novelistas?

Apuesto a que nadie se preocupa por la suerte de estos pobres infelices, y no los culpo…es decir, ¿cómo pretender que ellos entiendan una impotencia que sólo se conoce al haberle dedicado toda una vida a las palabras? Miento, se le puede dedicar toda una vida a las palabras y no terminar estéril, se necesita más que eso, se necesita haber probado de todo.

Es algo similar a lo que pasa con el hombre: los que llegan acostados a sus años de madurez han recorrido un camino de vicios y extra-limitaciones que terminan por desgastar su cuerpo (y, especialmente en este caso, su virilidad).

Por eso es que sólo algunos escritores ven como sus palabras pierden fuerza y a las letras les cuesta encontrar coherencia (¡y ni pensar en exigirles pasión!). Para llegar a ese punto de impotencia, hay que pasar por todos los vicios que un prepotente como yo ha probado: la escritura automática, la poesía (con rima, sin rima, consonante, disonante, romántica, realista, dedicada, asesina, alejandrina y sin orden aparente), la política (que se empieza a escribir con la izquierda pero pone al lado derecho del cerebro a funcionar), la novela (larga, corta, en trilogía, en servilletas), el cine (guiones vendidos, otros quemados y otros plagiados), los blogs (de actualidad, de historicidad, de relevancia, de irrelevancia), y, finalmente, el porno meta-físico.

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¿Jugamos?

Agosto 14, 2009

Y a veces juego a que me duele el alma, y a veces siento que en realidad se quiebra, y por momentos siento seguridad, pero luego todo se desvanece…

…y como poeta, que no me hablen de ilusiones, ni me mencionen a cupido, o a sus secuaces…y que no me hablen de verdades, o mentiras, de traiciones y amores…

…¿y entonces? Entonces nada, no hay más que contar, tu seguiste tu camino, y yo te miré marcharte…tu sin darte cuenta de mi presencia, yo con mis intenciones frustradas…

…y entonces ni la música, mi música, sirve…

…¿y que me queda, al final del día?…

Ah, eso es lo lindo. me queda tu recuerdo, y me queda mi falsa ilusión, y me queda tu inspirador aroma, y me queda ese gusano extraño llamado esperanza…y soñaré contigo…y en mis sueños te detendré, te pediré que me acompañes, te escucharé con mis ojos fijos en tus palabras, en tu alma…

…¿y luego? Despertaré, sonriendo, pensandote…y querré que me hablen de cúpido, y de sus secuaces, y de traiciones, y de amores, y de felicidad, y de ti, en especial de ti, de tu sonrisa, de tu mirada, de tus labios, de tu corazón…

…y te veré pasar, y tendré otra oportunidad…

Agosto 9, 2009

lampara

(cc)Lady-Mystica

Me pica el corazón y no hallo forma de rascarme. El silencio me ataca, no quiero silencio, silencio cabrón, silencio canson, silencio ruidoso, maldito silencio.

Pero tampoco quiero ruido, no quiero oír voces, no quiero que vengas y me digas lo que mi mente ya sabe, no necesito que lo digas, hace tiempo pasó esa discusión. ¿Qué se le dice al suicida que conoce todas sus razones para seguir con vida? Que la muerte es peor, por supuesto.

Y entonces las paredes se acercan cada vez más. Y mi pecho ya no siente. O siente tanto que ya no se queja. Que lindo, ha superado a su dueño. Y se acercan, cada vez más, me quieren abrazar, un abrazo eterno. ¿Se imaginan morir aplastado por cuatro paredes? Sería muy perturbante ver a un “cubo” humano. Sólo en las comiquitas y en la imaginación.

Los mundos chocan, las sonrisas se alejan pero las lagrimas no vienen. Entonces [sí] estamos jodidos. En ese momento donde no hay tristeza ni felicidad, donde hay la nada, la neutralidad, la inmediatez, la desesperación. Es más doloroso no sufrir que sufrir.

Yo creo que ese es el problema con la mayoría de los depresivos. En realidad no sienten nada.

Yo, por mi parte, no propongo nada nuevo, ni escribo nada coherente. ¿Aún me lees? Gracias, de verdad, gracias, sin ti mis palabras no existirían. Eres mi único amigo, o lo serás en un futuro.

Y el problema de abrazarme con las paredes es ver como la ventana se rompe. Y el paisaje se quiebra. Y las voces se callan. Y el silencio hace ruido. Y la muerte me asusta. Y la falsa soledad ataca. Y la poesía no sirve. Y las palabras se agotan. Y los lectores se alejan. Y el mundo no cambia [sigue sabiendo a mierda]. Y mi corazón sigue picando. Y yo no hallo como rascarlo.

[Jkrincon Out]

Llueve intensamente. Me gusta sentir como las gotas de agua acampan en cada rincón de mi cuerpo. Debería hacer frío, al principio sentí frío…supongo que mi piel ya está insensible. El cielo está completamente nublado. La tormenta se escucha a lo lejos, debe ser Dios castigando a la tierra por dejarse mangonear tanto del hombre. Me gusta ese sonido. Al parecer todo me gusta en los momentos de caos.

Estoy en un lugar conocido. Es un famoso club de mi ciudad natal. Aunque, honestamente, no recuerdo como llegué aquí, ya es tarde y sólo estoy yo con la tormenta, o la tormenta conmigo, como suene mejor. Reconozco estas escaleras, las he recorrido (y corrido, y caminado, y saltado) desde que era pequeño, llevaba tiempo sin pasar por aquí. A lo lejos se escucha otro rayo golpear a la tierra, Dios debe estar muy furioso esta noche, pero no lo culpo, todos tenemos que desahogarnos, ¿no?

¿Hacia donde voy? No lo sé, ¿debo saberlo? No creo, hoy no entiendo nada, no siento nada. Hoy mis sentidos me abandonan. Los relámpagos son sólo luz, se han divorciado de los truenos. Mi piel ya no siente a la lluvia. Tengo la nariz tapada, o eso creo, así que tampoco percibo olor alguno.

Mis labios se mueven, estoy gritando en silencio. Todas las fuerzas de mi cuerpo están dedicadas en gritar y no logro perturbar al silencio. Si estoy sordo, ¿cómo sé que no estoy gritando? Simplemente lo sé, lo siento. Ningún sonido nace de mi boca, yo, el hablador, el poeta, el mentiroso, el abogado, me he quedado sin palabras.

Estoy atrapado en la insensibilidad del silencio. Estoy agonizando. Veo claramente a una mujer vestida de negro. ¿Será la muerte? No, no puede ser tan hermosa, tan celestial. No es la muerte. Intento enfocar mi visión entre tanto caos. Solloza. Sufre. No veo muy bien, pero sé que lleva una pena muy amarga en el corazón, algo indescriptible. Gracias a Dios me quedé sin palabras porque me sentiría muy frustrado al no poder comprender ese dolor.

Es mi madre. La que llora emulando a la tormenta, la que sufre sin esperanza alguna, es mi madre. Sentada frente a la piscina en la que aprendí a nadar está observando una fotografía. Mi fotografía. Uno de los pocos recuerdos que quedan de cuando podía sentir (y disfrutar) como las gotas acampaban en cada rincón de mi piel; cuando podía perderme horas embriagado en el aroma de una hermosa mujer; cuando podía gritar sin tregua en protesta de las injusticias de este mundo; cuando podía escuchar palabras inspiradoras; cuando podía ver a mi madre llorando, extrañándome; cuando estaba vivo.

[Jkrincon Out]

Antes que salga el sol.

Septiembre 20, 2008

-¿Has tenido esa extraña sensación en el pecho? Es…un miedo, es la realización de la inminencia del mañana, de aquello que veías tan lejos…

 

En la oscuridad se escuchaban los apresurados pasos en todas direcciones, trabajando sin tregua y preparando todos los detalles.

 

-No es miedo, es ansiedad.-

 

Lo había dicho sin mirarlo, él lo sabía pero era irresistible observarla de perfil; Le fascinaban sus ojos cuando se alejaban, cuando se fijaban en el infinito horizonte y dejaban salir todo lo que ella llevaba en su interior, muchas veces había encontrado todas sus respuestas con tan solo mirar sus ojos. Era hechizante.

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En el fin del mundo…

Mayo 19, 2008

Perdiendo el último vuelo hacia el cielo.

“Ein unnütz Leben ist ein früher Tod.”
“Una vida sin propósito es una muerte prematura.”
¹
Johann Wolfgang von Goethe

El silencio en el salón de clases es casi sepulcral, el vacio es vagamente interrumpido por la presencia de un pequeño y distraido niño, su cabellera rubia deslumbraba gracias a la rojiza luz que entraba por las ventanas, su cuerpo delataba una corta edad pero en sus ojos no había rastro de inocencia alguna, de hecho, eran unos ojos profundos y dolorosos, incapaces de llorar e inclusive, incapaces de sentir.

Escribía sin coherencia alguna una serie de palabras, casi dibujadas en una pequeña libreta; Su mente se alejaba de este mundo mientras sus oidos se deleitaban bajo la protección de dos grandes audifonos, no existía nada más, solo su música y sus letras.

Por supuesto, podría decirse que la soledad era endemica en el territorio dominado por el corazón del niño, variando con las estaciones y con el tiempo, bailando al compás del viento con una luna soñadora y hechizante; La soledad no significa estar solo², ¿Mal acompañado? No lo creo, el problema radica en los efectos secundarios que la rutinaria enfermedad trae consigo pero, como todo en esta vida, es a juicio del lector el catalogarlos de dañinos o beneficiosos.

¿Se es solitario cuando uno quiere serlo? La verdadera inquietud, simplemente planteada, conformaría algo como ¿Cómo sabemos que queremos estar solos? Solos y soledad, por supuesto, en el sentido personal de la palabra, el mundo está lleno de idiotas para acompañarnos, pero el cuerpo no solo se encarga de proteger a nuestro corazón de agentes patógenos naturales, también sirve de refugio para aquel loco sensible y débil, tímido y que necesita la oscuridad para trabajar plenamente en sus funciones.

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