Pescando entre orgasmos a un príncipe azul

enero 11th, 2011 § Dejar un comentario

Nota, yo soy el escritor fantasma de este artículo publicado en Juntos [estamos]. Es basado en las experiencias de una amiga mía.

Soy una mujer muy sexual, y eso me ha traído problemas.

Problemas con mujeres, que me llaman perra y me desprecian sin tomarse la delicadeza de primero conocerme.

Problemas con hombres, quienes se acercan a mí con la única intención de…

Y sí, es cierto. Si ser una perra es acostarse con varios hombres y tener encuentros casuales donde el sexo es la única motivación, soy una perra. Y con orgullo.

Vale aclarar que no me meto con hombres que están en una relación. Si las mujeres me odian es porque ven el deseo en los ojos de sus chicos, pero no por un acto mío. A esos no les doy ni la hora. La confianza es la base de todo, y yo no tengo razones para interrumpir la felicidad de otras. Aunque, tema aparte, no entiendo cómo pueden estar, esas chicas que tanto me odian, con tipos que tanto me desean: claramente ellos no están tan dedicados como ellas. En fin.

No soy bonita, pero soy sexy. Descubrí que cuando te olvidas de los tabúes y disfrutas tu sexualidad, cambia la manera en que vives, la manera en que te ves. Te sientes más feliz, relajada, tranquila. Te mueves sin ataduras, sin precauciones encima. Ser libre, y sentirte bien con tu libertad, hace que brilles, y aumenta tu sensualidad. El mundo lo nota.

Lo que me lleva al otro problema. Una mujer abierta acerca de su sexualidad es como sangre para pirañas. Los hombres (1)hablan de ti [todos menos unos pocos, que suelen ser los que valen la pena] con sus amigos en términos no muy agradables; (2)asumen lo que quieran de ti y (3)se acercan a ti llenos de mentiras para meterse en tus pantalones.

No voy a decir que me molesta que me vean como un objeto para saciar sus deseos porque yo los veo a ellos [a la mayoría, al menos] de la misma manera. Por eso es necesario tener las cosas claras. Me acuesto con los que me parecen atractivos, o tienen algo sexy en su personalidad. Rechazo a los que intentan pintarme cuentos de hadas que sólo producen diabetes.

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Antes de que te vayas para siempre

septiembre 5th, 2010 § 2 comentarios

Quiero que te calles,

que se te olviden las palabras

que no recuerdes como articular coherencias.

Quiero que tu lenguaje se vuelva suspiro,

que hables en gemidos.

Quiero que tu mente se desconecte

y tu cuerpo viaje a través de mi.

Quiero que regreses, un momento,

uno que dure la eternidad.

Y que por ese momento juguemos,

como dioses,

a crear mundos teñidos de pasión,

dónde la ilusión de tenerte se esfume,

y la sombra memorice tu silueta,

así como hace mucho tiempo lo hizo mi corazón.

Hoy quiero ser indecente

junio 25th, 2009 § 4 comentarios

-Hoy quiero ser indecente.

Me miraste de reojo, sin descuidar tu libro.

-Quiero tocarte toda la noche. Besar tu nuca, bajar por tus espalda con mis labios pegados a tu piel, estimulando tus sentidos…

No te distraías de tu lectura.

-…quiero desnudarte, con afanosa metodología. Quiero sentir tus tetas entre mis manos, excitar tus pezones, besarlos hasta quedar sin aliento…

Pasabas las páginas, sonreías ligeramente.

-…recorrer tu abdomen y llegar a la mitad de tus piernas. Penetrarte con mi lengua y jugar con ella en el centro de tu excitación. Escucharte gemir, ser rudo…

Seguías indiferente.

-…quiero hacerte el amor, toda la noche.

Te paraste, te sentaste en mi regazo, besaste mi cuello y subiste hasta llegar a mis labios, te detuviste y me miraste sonriendo.

-Cariño, conmigo no durarías ni un minuto.

Y seguiste leyendo, como si nada. Y yo con mis ganas de ser indecente.

[Jkrincon out]

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