Para los descorazonados

Por Juan Carlos Rincón Escalante

No llores en silencio, grita.

Interrumpe la parsimonia de los dolientes silenciosos, de la sociedad perfecta.

Désgarrate las cuerdas vocales mientras tus rodillas chocan con el piso. Mira el cielo y maldícelo. Mira el mundo y maldícelo.  Mira el piso y golpéalo.

No llores en privado, grita. Grita en público, en espacio abierto. Grita en un bus en la mitad de un trancón, grita en un centro comercial cuando no quepa un cuerpo más.

No sufras disimuladamente, grita. Deja el corazón al aire para que todos lo puedan pisotear. Déjalo, que no importe, y llora recostado en el centro del mundo.

Llora gritando, la humanidad te seguirá.

 

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