Un mensaje para Colombia

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Hola Colombiano,

No te conozco, y quizás nunca tenga el placer. Tampoco conozco a mi país, pues de Colombia hay muchas visiones: está la Colombia de la que hablan los ojos de un desplazado que súplica por una limosna; la Colombia de los grandes empresarios; la de los estudiantes de universidades y colegios públicos; la de los estudiantes del sector privado; la de la madre cabeza de familia que debe responder por sus hijos; la del indígena que lucha por conservar un pedacito de tierra; la del agricultor que es obligado a cultivar contra su voluntad; la del narcotráficante; la del guerrillero; la del profesor o profesora; la del guardaespaldas; la del artista; la del vendedor ambulante; la de los muertos; y por supuesto, la de los políticos.

Hay tantas Colombias, todas tan distintas, tan únicas, que no me atrevo a decir que conozco a mi país.

Sin embargo, en la diferencia siempre van a existir puntos de encuentro. Tu Colombia y mi Colombia, si bien no son iguales, están destinadas a vivir juntas. Y como vivimos juntos, tenemos que encontrar la forma de, entre tanta desigualdad, encontrar un acuerdo, un punto fundamental sobre el cuál podamos construir nuestra gran Colombia, la Colombia de todos.

Por eso, te quiero hacer una pregunta:

Si tuvieses que ponerle un precio a tu vida y a tu futuro…¿cuánto costarían?

Aquí no hay millones de visiones, millones de historias diferentes. Aquí sí me atrevo a responder: tu vida, tu futuro, son invaluables. Porque si no tienes vida, no existes, y si no tienes futuro…¿de qué te sirve vivir?

En la vida y en el futuro están las bases para la solución de nuestros problemas.

Si una madre cabeza de familia tiene vida, buena salud, contará con las fuerzas necesarias para poder responder por sus hijos. Y si a esta vitalidad le agregamos la idea de un país que apuesta por ella, que le ha dado educación, tendremos una mujer con las herramientas necesarias para alcanzar una vida digna para ella y para sus hijos. Y lo mismo pasa con el resto de los colombianos.

Nos hemos enfocado mucho en la idea de que esta guerra que nos consume se acabará sacando a todos los guerrilleros del conflicto: ya sea matándolos, capturandólos o logrando que se desmovilicen. Pero de nada nos sirve esta estrategia si al conflicto siguen entrando nuevos guerrilleros, si se sigue nutriendo la violencia.

Y la forma de evitar que la gente siga entrando al conflicto es apostándole a la vida y al futuro de estas personas, de todos los colombianos. Como dice Fajardo, bombardeando el país con oportunidades.

Oportunidades representadas en inversión en nosotros mismos. ¿Cuándo fue la última vez que invertimos en Colombia? ¿Cuándo fue la última vez que invertimos en nuestra salud? ¿Cuándo fue la última vez que invertimos en nuestra educación?

No estoy hablando de pequeñas inversiones, ni aumentos de presupuesto. Estoy hablando de una apuesta con toda por nuestra vida y nuestro futuro.

Colombiano, la propuesta que te tengo es muy sencilla. Llevamos muchos años invirtiendo en armas para combatir las armas, llevamos mucho tiempo dejando que le pongan un precio a nuestra vida y a nuestro futuro. Es hora de cambiar esta situación.

Reformemos el Estado, nuestro Estado, y cambiemos las prioridades. Que nuestro sistema de salud regrese a ser público, y no sólo eso, sino que nuestros impuestos se inviertan en un cubrimiento universal. Invirtamos en una Colombia donde las puertas de los hospitales están abiertas para todas las personas, donde los médicos no tienen que restringirse a una lista de medicamentos de poca calidad, donde la salud, tu salud, mi salud, nuestras vidas, no tengan precio.

Y no nos detengamos ahí. Revitalicemos el sistema de educación pública, construyamos colegios, universidades, invirtamos en los profesores, y sobretodo, invirtamos en los alumnos. Que estudiar en un colegio público sea tan digno (e incluso más) que estudiar en uno privado. Que todos los colombianos tengan la oportunidad de acceder a una educación de calidad, una educación que grite y le diga a todos los estudiantes: colombiano, creemos en tí, le apostamos a tus oportunidades.

No es tan difícil, Colombia es nuestra, después de todo. Cuando el país tenga un sistema universal de salud, y cuando la educación pública abarque todos los rincones de nuestro territorio, todos los colombianos tendremos un punto de encuentro de nuestas visiones de país, todos sentiremos que Colombia está apostando por nosotros.

Piénsalo colombiano.

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2 comentarios el “Un mensaje para Colombia

  1. Que buen mensaje, es necesario que juntos construyamos un país en el que las oportunidades sean más y verdaderas.
    ¿Cómo comenzamos?

    Saludos y felicitaciones, gran reflexión.

  2. Esa es la idea pero cuando… dentro de cuanto…. en que momento….. en el presente, en un distante futuro… Colombia hace su historia, tendrá que pasar por penas y amarguras que aun le faltan por sentir.

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