¿Monte adentro hay salamandras?
noviembre 27th, 2009 § Dejar un comentario
Por Jkrincon

La guerra interna colombiana es brutal. Ha sido brutal desde sus modestos inicios hace ya muchos años (¿será que la guerra superará la expectativa de vida de un colombiano promedio?) y actualmente se ha recrudecido gracias a la mano firme del presidente Uribe (o de los colombianos, o de las mayorías, o como prefieran ustedes generalizar, yo ya me cansé de las distinciones que nos polarizan).
Es redundante decir que estamos hastiados, que queremos la paz. Hemos marchado, hemos armado campañas, elegimos a un presidente (sí, yo era uribista, lo confieso) cuya promesa más fuerte era liberarnos -a las malas- de ese tumor que no nos ha dejado ser país.
Ahora, lo que me parece muy curioso es que, a medida que pasan los años, nuestras ansías de sangre crecen: estamos convencidos de que este conflicto se acabará militarmente (idea reforzada por el humillante fracaso del proceso de paz de Pastrana). Pero, como decía Nietzche ,“Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras”.
No voy a dar más vueltas, lo que quiero decir se resume en un viejo y popular adagio: el que a hierro mata, a hierro muere.
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