Adolescencia, depresión y falta de mujeres: la demanda contra Axe
octubre 26th, 2009 § 7 comentarios
Un ensayo para mi clase de Derecho Romano.
Adolescencia, depresión y falta de mujeres: la demanda contra Axe
Siendo honesto, en la pubertad no era un niño feo, pero había un par de características que me alejaban de la categoría de los agraciados. Mi nariz era de un tamaño poco proporcional al resto del rostro, y durante mucho tiempo estuve variando en las categorías de gordo y flaco, nunca un muchacho atlético, nunca un muchacho de los que paran tráfico.
Además, desde pequeño me formé como un niño silencioso y pensativo, tan pensantivo que por mucho pensar he dejado de vivir varios momentos importantes en la vida. Así que, como ya habrán deducido, no era un chico muy popular, y mi marcada tímidez era un defecto en la época de conocer chicas, y de empezar a salir en grupitos mixtos (amigas y amigos).
Fue durante este panórama que, en una tarde cualquiera, me encontré con una propaganda que anunciaba un producto llamado Axe. Lo que cautivó mi atención fue ver como mujeres extremadamente deseables (pónganle una falda y una peluca a un palo de escoba, y ya verán las ideas que le provocarán a un adolescente hormonal) perseguían al protagonista del comercial, quién usaba Axe.
El negocio de “ser bueno”.
octubre 19th, 2009 § 2 comentarios

Tranquilos, los ladrones no traen harapos ni huelen mal -como yo-. Los ladrones visten de traje y huelen a colonia fina.
Indigente Bogotano
Me siento triste. Te lo digo a ti, mi público fantasma, pues necesito decirlo en voz alta, o por lo menos, plasmarlo en un escrito. Porque soy de esos ilusos que cree en el poder de las palabras, con cada artículo que publico tengo la esperanza fugaz de mejorar el mundo, de crear y generar nuevas ideas, de invitar a pensar…mis palabras son mi única arma contra este mundo de desigualdades y atrocidades, mis palabras son mi integridad, ese pequeño espacio que nos queda -que es nuestro- y que nos permite seguir con la cabeza en alto.
(:
octubre 10th, 2009 § Dejar un comentario
Si lo necesitas, seré tu caos -o tu tranquilidad-; diré las palabras que quieres escuchar -o te desengañaré por completo-; encarnaré el personaje que desees -tu mayor miedo, tu gran pasión, tu marioneta, tu titiritero- y tu voluntad se cumplirá…pero, después de qué me pidas fingir por el bien de tu sonrisa, no me pidas mi corazón, él no sabe actuar.