La filosofía del idiota
agosto 10th, 2008 § 8 comentarios
En ocasiones, me gustaría ser idiota. Piensan menos y viven mejor, viven en el momento y sus emociones son totalmente pasajeras. No existe tal cosa como la trascendentalidad en ellos, todo es más…sencillo. Pero no puedo hacerlo, no puedo dejar de pensar; Cuando pienso comprendo la magnitud de los errores, las consecuencias de los actos, el panorama que se oscurece mientras los problemas aumentan en número.
Recientemente me he visto formulando (muchas veces para mis adentros, y otras tantas en voz alta) algo parecido al argumento ya expuesto. Los problemas y, más que nada, la desidia que me provocan, han causado que reflexione bastante sobre mis palabras. ¿Es esa la realidad? ¿Los inteligentes estamos condenados a sufrir más? ¿Todo es más fácil en el mundo de los idiotas? y, más importante aún, ¿Qué me asegura que el idiota no soy yo?.
Permitanme estructurarme y basarme en el argumento original.
Vamos, sigue leyendo…¿Qué puedes perder?
Anuario. I guess this is goodbye.
agosto 4th, 2008 § 1 comentario
Me gusta sentarme a ver el cielo mientras cambia de tonalidades antes de que la campana marque el inicio a clases, llegar temprano me abre las puertas a un colegio vacío y silencioso, me permite un pequeño momento de perfección antes de empezar mis días.
He fracasado en el intento de plasmar los sentimientos que me produce el terminar mi colegio; Jamás voy a olvidar las lecciones aprendidas en el, mucho más que teóricas he comprendido que el colegio nos expone de frente a las decepciones, sufrimientos y tristezas que conforman el mundo para el cual nos prepara, pero lo hace mientras nos sostiene, sin dejarnos tocar el fondo, siempre nos muestra que en este mundo tambien existe la esperanza, el colegio me ha regalado amistades eternas, palabras inspiradoras y experiencias inolvidables, el colegio me ha dado las fuerzas y las herramientas necesarias para soportar cualquier dolor que la noche pueda traer, siempre me recibe con un lindo amanecer.
Jamás voy a olvidar a las personas que he conocido a lo largo de estos años, todas han afectado, en mayor o menor medida, mi vida y me han inspirado, han servido de animos cuando estaba por rendirme, han sido mi aliento, mi sonrisa, y han modificado mis conductas, todo para bien, todo por mi bien. A todos ustedes les debo más de lo que les puedo dar, solo espero que mi paso por sus vidas haya logrado, al menos, una sonrisa, el mejor regalo que mi corazón les puede dar.
Hasta el fin, termina de leer la despedida.