La luna es mi testigo
mayo 1st, 2008 § 6 comentarios
Todavía, cuando el viento decide visitar mi ventana en la noche, escucho el susurro de tus promesas rotas.
A lo lejos, enmarcada por un grupo de traviesas estrellas, la luna se encargaba de iluminar la perezosa noche, su inusual brillo de color naranja convertia el cielo en una obra de arte, sin embargo, no había tiempo de presenciar ningún espectaculo, la noche era larga y faltaba mucho trabajo por terminar.
Trabajan incansables, con una fuerza fantástica que no le da tregua alguna al cansancio; Sus herramientas son poco tradicionales pero muy eficientes, armados con largos y fuertes abrazos empiezan a coser la desgastada superficie; Los besos, arrebatados descaradamente de los labios, penetran y urgan en las profundidades buscando encontrar aquella daga que tanto se siente pero no se ve; Las caricias se encargan de mojar aquella superficie árida y seca; Todos trabajan unidos, siguiendo el ritmo de un corazón roto y empleando todos los medios para repararlo, ellos son la medicina que tú me has regalado, gracias a tí el proceso de sanación ha comenzado y sin duda alguna terminará pronto.
Gracias a tí tengo un nuevo corazón, es hora de estrenarlo.
Sin embargo, el viento continúa susurrando historias de terror en mis oidos.

Imagen de Ivcross