Línea jurisprudencial sobre la consulta previa a comunidades indígenas en Colombia.
Septiembre 2, 2010
La siguiente es una línea jurisprudencial de las decisiones adoptadas por la Corte Constitucional colombiana en el caso de la consulta previa a las comunidades indígenas. Está actualizada hasta mayo 20 de 2010, así que mi consejo sería que revisen en caso de que se hayan presentado nuevas decisiones.
La estamos publicando bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Colombia.
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Protección a la consulta previa: derecho fundamental de las minorías contra el interés colectivo
Presentado por:
Camilo Millán, María Isabel Niño, Juan Carlos Rincón, Paula Rojas Fajardo
En este ensayo vamos a presentar un estudio de la línea jurisprudencial de la Corte Constitucional con respecto a la protección de la consulta previa en las comunidades indígenas.
La línea ha sido bastante uniforme en la idea de que es necesaria la protección de este derecho para garantizar la integridad de las comunidades indígenas, y a pesar de unas pocas (muy pocas excepciones), la jurisprudencia de la Corte se ha movido hacia la ampliación de la protección de este derecho.
Para nuestro estudio hemos seguido el siguiente orden: (1)Expondremos las conclusiones de la Corte con respecto al tema y las diferentes tensiones que se han visto resueltas; (2)luego empezaremos el recuento de la jurisprudencia desde la fundadora de línea (T-428/92) hasta la sentencia más importante en la línea (SU-383/03), espacio de tiempo en el cual, como expondremos, estuvieron presente un par de tensiones que fueron resueltas por aquella sentencia hito; (3)demostraremos cómo se unificó la jurisprudencia y las sentencias que han reiterado la posición mayoritaria de la Corte; (4)hablaremos de los pocos salvamentos de voto que se han presentado en una línea que ha sido poco cuestionada (a comparación con otras); (5)para finalizar dando una conclusión sobre la posición de la Corte y exponiendo una preocupación que le queda al grupo con respecto a la protección de este derecho fundamental.
Empecemos, pues, con el estudio de la línea.
Aprender es mejor que ganar.
Julio 23, 2010
Permítanme divagar un poco.
Al finalizar las elecciones logré llegar a una conclusión que había empezado a construirse desde el momento en que empecé mi carrera.
En los últimos dos años (el tiempo pasa y la vida no me alcanza…) me he encontrado con debates en todas partes. En lógica y retórica me enseñaron a hilar argumentos y, entre otras cosas, a identificar mentiras o argumentos tontos en los demás (falacias). No aprendí del todo, pero mi profesora logró expandir mi visión y me demostró que, al final, todos son puntos de vista.
Una de las lecciones más complicadas y dolorosas que viví consistía en destruir mis convicciones. En la universidad te demuestran, sobriamente, cómo esos argumentos que tenías endiosados en tu cabeza están errados, o no son poderosos. Cuando estaba en once me sentía feliz parafraseando a Nietzche y profesando que las convicciones son peor enemigo de la verdad que las mismas mentiras; en la universidad entendí a lo que se refería.
Y digo que es doloroso porque es sentir que te quedas sin piso. Me sentí humillado. Y cuándo volvía a armar nuevos argumentos, ésta vez un poco más fuertes, me volvían a demostrar que estaban incompletos. Después de vivir humillación tras humillación, y de ser atacado -con éxito- en el único lugar de mi autoestima que yo nunca había cuestionado, me di cuenta de que el proceso de humillación no era en vano, no era una simple tortura intelectual (porque, eso sí, jamás se burlaron ni me trataron mal, la humillación provenía de mi ego herido y de mis convicciones agonizantes). El constante enfrentamiento de argumentos y, más importante aún, la prevalencia del argumento más convincente (que en ocasiones era producto de una fusión de varios argumentos), tenía cómo fin enseñarme a debatir para aprender, no para ganar.
Me gusta recordarte mientras la brisa de medianoche intenta, frustrada, imitar tus caricias.
Cosa Juzgada Constitucional en Colombia.
Mayo 1, 2010
Un pequeño ensayo para mi clase de Juez e Interpretación
Variaciones de la cosa juzgada: un esfuerzo por la correción y el dinamismo del sistema.
Hace ya muchos años –y debates- que se planteó la idea de que el juez debe ser la boca muda de la ley. Las concepciones de lo que debería ser el derecho se han enfrentado, mezclado y, en ocasiones, rechazado entre sí por completo.
No es motivo de este ensayo el recordar estos debates sino centrarse en un aspecto especifíco: el lugar del juez, y de las decisiones judiciales, en la creación de un sistema con seguridad jurídica a través de la cosa juzgada constitucional.
La coherencia y la sabiduría de la interpretación y, sobre todo, la eficacia de los derechos fundamentales en la Constitución de 1991, están asegurados por la Corte Constitucional. (…) [hay] una nueva estrategia encaminada al logro de la eficacia de los derechos, que consiste en otorgarle de manera prioritaria al juez, y no ya a la administración o al legislador, la responsabilidad de la eficacia de los derechos fundamentales. (…) los derechos son aquello que los jueces dicen a través de las sentencias de tutela.[1]
Si bien el párrafo anterior se refiere sólo a los derechos fundamentales, nos dice mucho del papel de la Corte Constitucional en nuestro ordenamiento jurídico, son los guardianes “de la integridad y supremacía de la Constitución”[2], y esto se extiende al control abstracto de las normas. Es la Corte quién decide si una norma pertenece o no a nuestro regimen constitucional.
Es en el contexto de este control abstracto donde el artículo 243 de nuestra carta dice que “Los fallos que la Corte dicte en ejercicio del control jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada constitucional.”
En este ensayo voy a demostrar que el desarrollo jurisprudencial de la cosa juzgada, si bien puede generar temores acerca de un posible activismo judicial y una extralimitación de funciones, ha sido valioso para garantizar un ordenamiento jurídico dinámico pero que no deja atrás la seguridad jurídica.
Para probar lo anterior voy a (1)enunciar un concepto general de cosa juzgada, y a partir de ahí exponer la (a)cosa juzgada absoluta, (b)relativa ímplicita y explícita, (c)aparente, (d)formal, (e)material cuando es inexequible y cuando es exequible, después, (2)expondré los temores que este desarrollo puede ocasionar para finalizar (3)desmintiéndolos y explicando la importancia de lo que ha hecho la Corte.
It’s bad for ya!
Marzo 4, 2010
La profesora de Hermenéutica (Semestre 2009-2) nos propuso un reto en clase. Su propuesta era bien interesante y consistía de tres fases: (1)escoger una frase, un párrafo o algo que, para nosotros, represente lo que es el Derecho (cada estudiante podía escoger su definición favorita); (2)con la definición de nuestra escogencia en mente, debíamos buscar fotografías (de Colombia) que representaran esa definición. Algo así como el Derecho en acción; (3)una vez hubiesemos encontrado las fotos, debíamos elaborar una opinión: ¿se aplica esa definición de Derecho en la realidad?.
Desde la propuesta de mi profesora yo sabía cuál definición del Derecho iba a usar: George Carlin. El comediante, en palabras sencillas, hace una crítica devastadora al sistema de derechos que tanto profesamos.
Aquí les presento mi trabajo. Empecemos con lo que dice Carlin sobre el Derecho (vean a partir del minuto 2:28, aunque les recomiendo todo)
Ahora las fotografías y la opinión.
¡Es malo para tí!
ARTICULO 11(C.P.91). El derecho a la vida es inviolable

15.250 asesinatos en 2008[1]
67 asesinatos de indígenas en lo que va corrido del año[2]
El misterio de Pandora.
Marzo 1, 2010
Nota: este es un ensayo que redacté con mi amigo Camilo Millán, fue nuestro parcial de Historia de las Instituciones. La idea era tomar los sucesos de Pandora como hechos reales y hacer una crítica a la manera en que James Cameron hace historia, redactando el ensayo como si fuese a ser publicado en una revista especializada de cine.
El misterio de Pandora

Lo sucedido en la luna de Pandora no está claro. Lástimosamente, la única fuente que poseemos los humanos para conocer los incidentes recientes es la versión del historiador James Cameron, por eso es necesario realizar un análisis histórico de la versión del historiador para comprender un poco más lo acontecido.
Si bien la historia propuesta por Cameron es emocionante y ha llamado la atención de millones de personas, tememos que el historiador incurre en graves errores que distorsionan lo acontecido y nos genera grandes dudas acerca de la credibilidad. ¿Es la visión de Cameron la más próxima a la realidad?
Como los lectores de esta revista son conocidos por su amplio conocimiento en cine, y ya que la película es la más vista en toda la historia[i], sólo haremos un pequeño recuento de la visión de Cameron, con la promesa de que más adelante nos detendremos en momentos puntuales.
El historiador nos cuenta que los humanos invadieron Pandora en busca del mineral unobtainium[ii] pues es muy codiciado en la tierra (pagan 20 millones el kilo) y es muy abundante en la luna de la que hablamos. El problema radica en que la principal fuente del mineral se encuentra bajo un árbol sagrado, hogar de los nativos denominados Navi. Si bien hay intentos humanos por encontrar una salida diplomática (a través de los asombrosos Avatar), la impaciencia sale victoriosa y los humanos deciden hacer lo que mejor hacen (al menos eso parece ser el mensaje del historiador): destruir. El resultado es una guerra en la cual un grupo pequeño de humanos se alían con los nativos y logran vencer al enorme operativo militar humano, salvando así el territorio Navi y expulsando a los codiciosos invasores.
Es, sin duda, una gran historia de valentía, unión y resistencia contra unos humanos opresores, codiciosos y arrogantes.
Sin embargo, y como pretendemos demostrar en este ensayo, Avatar, como narración de un hecho histórico, es una forma herrada de hacer historia, puesto que cae descaradamente en el mito de los orígenes y el maniqueísmo, situación que genera un desconocimiento del verdadero proceso que se dio en Pandora.
Para reflejar nuestro desacuerdo frente a la forma como en Avatar se hace historia, hemos construido una herramienta analítica basada en las críticas a las distintas formas de crear historia que han planteado François-Xavier Guerra[iii] y Josep Fontana[iv]. Esta herramienta se basa en dos puntos (que explicaremos con detalle más adelante): (1) Observar si la versión histórica incurre en el error del mito de los orígenes, es decir, en la necesidad de generar una identidad y una historia “épica” para lograr el orgullo y la cohesión del grupo; (2) Analizar la presentación de los personajes para ver si son maniqueistas, es decir, se identifican muy fácilmente en la dicotomía de “buenos” contra “malos”.
Empecemos, pues, nuestro análisis.
Whatever works.
Febrero 14, 2010
¿Cuánto vale la voluntad popular?
Febrero 6, 2010
Mi artículo de esta semana en Censura20.com
Por Jkrincon
Hablemos de fútbol.
Supongamos que Colombia está jugando la final del mundial (¡ja!) y el partido está empatado. De repente, en el último minuto, un jugador del equipo contrario agarra el balón con las manos, sale corriendo y se mete al arco colombiano (con todo y balón); el arbitro declara que fue un gol legítimo y da por terminado el partido. Colombia pierde el partido mientras todos vemos con las bocas abiertas como el equipo contrario celebra su “victoria”.
¿Qué no cuadra en lo que les acabo de decir? (aparte, por supuesto, de la idea de que Colombia esté en la final de un mundial)
¡Ese gol no vale! ¡Hay reglas! ¿Cómo van a permitir un gol con la mano? ¿cómo van a permitir que un jugador recoja la pelota y la lleve en brazos hasta la otra portería? ¡¿están locos?!
Sin duda ese gol no valdría porque hay una regla clara que dice que el balón no se puede tocar con las manos a menos que sea en determinadas circunstancias (un saque de banda, o que lo haga el arquero dentro de su área). Y, ¿para qué sirve esa regla? ¿para qué tenemos reglas básicas antes de empezar el juego?
Esa regla existe para garantizar un punto de partida igual entre los dos equipos, para equilibrar, en cierta manera, las cargas. Hay límites en lo que cada uno puede hacer, y así garantizamos que ambos están en igualdad de condiciones y que sólo ganará el más habilidoso (o, como suele pasar en el fútbol, el que más suerte tenga).
Igual que el fútbol, la vida en sociedad y la democracia poseen una estructura de reglas básicas que permiten equilibrar las cargas entre las clases sociales.
La decencia de Obama y su costo político.
Enero 22, 2010
Mi artículo más reciente en Censura20.com
Por Jkrincon
En mi familia la palabra “político” es grosería, una vulgaridad. Desde que tengo memoria me han dicho que los políticos son corruptos, groseros, unos depredadores desalmados que hacen lo que sea por mantener una imagen superficial. La política de ideales que vende nuestra educación elemental al hablarnos de democracia, me enseñaron, es puro opio para las masas, una ilusión.
Crecí y comprobé que, si bien no todos los políticos son despreciables, la política es un sistema que está diseñado para corromper. Nuestra democracia depende de besar c*los, sacrificar ideas, realizar favores y recibir dinero de dudosa procedencia que termina condicionando el plan a desarrollar una vez el candidato es elegido.
Y en Estados Unidos es lo mismo, incluso peor.
El sistema político es bipardista, es decir: o sós rojo, o sós azul, o sós nadie (con las contadas excepciones de unos cuantos independientes que logran llegar al congreso y a puestos inferiores).
A su vez, estos dos partidos son financiados por inversiones de cientos de empresas del sector privado, los denominados lobbyists. Es así como, por ejemplo, los republicanos reciben grandes donaciones de las empresas que apoyan el libre porte de armas, y los demócratas, ayudados por el millonario Al Gore, reciben donaciones de empresas del sector verde que necesitan un cambio en la política energética de USA para ver florecer sus negocios.
Las empresas pagan por la publicidad de los candidatos (la cual, eventualmente, se transforma en votos) para poder imponer su agenda una vez los políticos estén ejerciendo sus cargos. Siempre ha sido así, y parece que siempre será así.




